El quitosano, también llamado chitosán (del griego χιτών "coraza"), es un polisacárido lineal compuesto de cadenas distribuidas aleatoriamente de β-(1-4) D-glucosamina (unidades deacetiladas) y N-acetil-D-glucosamina (unidad acetilatada). Esta sustancia, que tiene gran cantidad de aplicaciones comerciales y biomédicas, se descubrió en el año 1859.
El quitosano se produce comercialmente mediante la desacetilación de la quitina, que es un elemento estructural en el exoesqueleto de los crustáceos (cangrejos, gambas, langostas, etc.). El grado de desacetilación (DA) puede ser determinado por espectroscopía NMR, o por espectroscopía Infrarroja con Transformada de Fourier (IR-TF): en los quitosanos está en el rango de 60-100%.
El grupo amino en el quitosano tiene un valor pKa que ronda los 6,5, razón por la cual el posee una ligera carga positiva y es soluble en medios ácidos o en soluciones neutras con dependencia de la carga del pH y del valor DA. En otras palabras, es un bioadhesivo y puede ligarse negativamente a las superficies cargadas negativamente tales como las membranas mucosas. Debido a esta propiedad física, permite el transporte de principios activos polares a través de las superficies epiteliales, siendo además biocompatible y biodegradable. Las cualidades de purificación de los quitosanos están disponibles en aplicaciones biomédicas.
El quitosano y sus derivados, como el trimetilquitosano (compuesto en el que el grupo amino ha sido trimetilado), han sido empleados en el transporte de genes no víricos. El trimetilquitosano o, incluso, el quitosano cuaternizado se han mostrado capaces de hacer transfección de las células malignas del cancer de pecho.
En nuestro país, los exoesqueletos de camarones y langostinos constituyen un desecho de la industria pesquera sin aprovechamiento alguno. Como este residuo no tiene ninguna aplicación específica, en Mar del Plata se destina a la producción de harina de pescado. En otras zonas del país, con mayores volúmenes de captura y procesamiento -como por ejemplo las rías de Bahía Blanca-, la disposición inadecuada de estos residuos sin ningún tratamiento previo tiende a generar un problema de contaminación ambiental, debido a la acumulación progresiva de materia orgánica en el medioambiente. Por cierto, una alternativa interesante para minimizar este impacto y darle valor al residuo, es considerar estos desechos pesqueros como una fuente de materia prima para la obtención de bioproductos. En esta dirección, el estudio del quitosano reviste cada vez un mayor interés, debido a su enorme campo de aplicación potencial en la industria, con más de 200 usos posibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario